microbiota y salud mental psiquiatra murcia

El eje microbiota-intestino-cerebro. ¿Qué sabemos?

Microbiota y Salud Mental

El eje cerebro-intestino-microbiota es un complejo bidireccional que comunica, como su nombre indica, el sistema nervioso central con el aparato digestivo. Dicho complejo está integrado por el cerebro, la médula espinal, el sistema nervioso autónomo, que engloba a su vez al sistema nervioso simpático, parasimpático y entérico y por los sistemas neuroendocrino y neurohumoral. Para que el funcionamiento de esta compleja interrelación sea óptimo, la microbiota y la permeabilidad intestinal empiezan a ser entendidos como elementos claves. Tras numerosos años estudiando el tema y ejerciendo como psiquiatra en Murcia, puedo decir que lograr un estado de eubiosis, condición de equilibrio en la composición de la microbiota intestinal, es clave para el correcto funcionamiento del organismo.

Hablar de microbiota intestinal es hablar de un universo aparte constituido por diversos microrganismos, en su mayor parte bacterias, pero también de microbioma, genes microbianos. En los últimos años está cobrando gran relevancia el estudio de la microbiota intestinal y su composición y su relación con enfermedades digestivas, metabólicas, inmunológicas, cardiovasculares y neuropsiquiátricas. Hoy día se estudia el papel o el efecto que las alteraciones en la composición de la microbiota intestinal pueden tener sobre la presencia de enfermedades digestivas y de otra índole, como las neuro-psiquiátricas. Se ha visto como un estado de inflamación sistémica o de neuro-inflamación provocado por alteraciones en la barrera intestinal y su permeabilidad debido a una disbiosis intestinal, alteración en la composición y/o funciones de los microorganismos que habitan en el tracto digestivo, juega un papel clave en la fisiopatogenia de dichas enfermedades.

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La microbiota desempeña diversas funciones en el organismo. Tiene función fisiológica y de barrera y también metabólica e inmunológica. A través de la función de barrera intestinal se permite la liberación al torrente sanguíneo de productos metabólicos, componentes del sistema inmune y hormonas, entre otros. Sin embargo, en estados de disbiosis aumenta la permeabilidad de la barrera intestinal favoreciendo el paso de sustancias proinflamatorias, toxinas y microorganismos hacia la circulación sanguínea lo que desencadena una reacción en cadena con la consecuente activación de otros sistemas que conduce finalmente hacia un estado de inflamación sistémica y desarrollo de enfermedades.

Se ha visto que algunos trastornos funcionales gastrointestinales, como el síndrome de intestino irritable (SII) o el sobrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), coexisten con cuadros de ansiedad y depresión. Por otro lado, también existe un mayor riesgo de alteraciones digestivas en personas con trastornos de salud mental. Como psiquiatra puedo decir que la relación es en ambos sentidos.

 

Disbiosis y enfermedades neuropsiquiátricas:

Diversos y recientes estudios científicos apuntan a la disbiosis como un posible factor implicado en el desarrollo de enfermedades neuropsiquiátricas. Así, un intestino permeable se relaciona también con alteraciones en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica. Algunos cuadros neuropsiquiátricos relacionados con estados de disbiosis son la depresión y ansiedad, la Enfermedad de Alzheimer, la Enfermedad de Parkinson en la que los depósitos de alfa-sinucleína constituyen el marcador proteico neuropatológico más importante de esta enfermedad. Dicha sustancia es detectada en los plexos del sistema nervioso entérico antes que en el cerebro, es por ello que su propagación desde el intestino hacia el cerebro se postula como mecanismo fisiopatológico. También en el trastorno de espectro autista o TEA se ha propuesto la hipótesis de que la presencia de disbiosis y síntomas gastrointestinales en menores con predisposición o vulnerabilidad genética para el TEA podría facilitar la expresión de un fenotipo autista o incrementar la gravedad de sus síntomas neuroconductuales. En la esquizofrenia, enfermedad psiquiátrica cuya fisiopatogenia no está totalmente explicada, se ha propuesto una potencial relación con la composición de la microbiota intestinal aunque con mecanismos menos claros, no pudiendo establecerse conclusiones definitivas y requiriendo por tanto de más investigaciones.

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Algunas alternativas terapéuticas propuestas:

En la regulación o modulación de la microbiota se han propuesto diversas estrategias, como la implementación de cambios en los hábitos dietéticos y variaciones de la dieta, el empleo en algunos casos de antibióticos como la rifaximina, el uso de prebióticos que son ingredientes alimentarios no digeribles que se encuentran de forma natural en múltiples alimentos y actúan como nutrientes para la microbiota y de probióticos, microorganismos vivos que administrados en cantidades adecuadas juegan un efecto beneficioso en la salud del huésped.  También se ha propuesto el trasplante de materia fecal. Después de tantos años ejerciendo como psiquiatra en Murcia puedo decir que todas estas estrategias podrían ser una alternativa terapéutica útil en el tratamiento de enfermedades, no solo digestivas, sino también de enfermedades neuro-psiquiátricas y proponen un nuevo horizonte de estudio e investigación científica.

Dos de las entidades clínicas en el campo de la Psiquiatría en las que se han realizado más investigaciones con respecto al uso de probióticos han sido la ansiedad y la depresión.